PASTORAL


RESPONSABLES


Hna Gilma Giraldo

Hna Piedad Palacio

Hna Luz Marina Zapata

Liliana Agudelo 

 

 

La labor del docente constituye una de las actividades más trascendentes y de mayor impacto en la sociedad ya que  está encaminada a acompañar al joven  en su proceso de adquisición y fundamentación de valores, para que logre su realización como persona, y pueda aportar positivamente a la construcción de una comunidad más fraterna, humana y justa, donde se ame, se respete y valore  al  joven, como actor positivo dentro de la reconstrucción del tejido social, como proyecto alternativo y respuesta a los cuestionamientos  que se hace desde el espacio y situación  concreta   que le corresponde afrontar: 


¿Quién soy yo? ¿Qué valor tienen la vida y el mundo? ¿Dónde encontrar la felicidad? ¿Cómo orientar mi existencia? ¿Qué me cabe esperar? ¿Quiénes son los otros para mí? ¿Qué tipo de sociedad merece la pena? ¿Dónde pondré mi confianza? ¿Merece la pena vivir? ¿Cómo?... 

 

Las funciones del verdadero maestro, van más allá de la transmisión de conocimientos técnicos – científicos.  Es así como el éxito que éste tiene en su desempeño, se debe en mayor medida a la calidad humana que vive y hace vivir dentro y fuera del aula.   El docente posee una gran responsabilidad frente a sus alumnos, ya que tiene una posición para lograr un cambio favorable en la vida de éstos.  Es tarea de todo educador, fomentar hábitos de convivencia, de amor por la vida y cualquiera de sus manifestaciones: autoestima, esfuerzo , superación , entre otros, contribuyendo a la identificación y afirmación de dichos valores, a partir de los rasgos característicos del hombre latinoamericano, fomentando la identidad y el sentido de pertenencia  a una cultura específica  que encierra innumerables riquezas y que le permiten crecer y transformarse, cooperando con el mejoramiento de la sociedad.


Además se hace necesario implementar en la Institución, un programa de acompañamiento espiritual dirigidas a niños (as) adolescentes y jóvenes que permita generar un proceso de crecimiento humano-cristiano, donde cada uno se sienta protagonista de su propia vida y pueda aportar a la construcción de un mundo mejor.

 

Igualmente se quiere presentar la vida de Santa Laura Montoya, fundadora de la Institución, como un estilo de vida diferente a los modelos que la niñez y la juventud hoy tienen, mostrando así que  si es posible vivenciar los valores que nos identifican como hombres y mujeres constructores de una nueva sociedad.  Nos dice ella:  “Sepan que el principal objetivo de la escuela, es ver de qué modo se hacen los alumnos creyentes, Para que sean semilla para la sociedad venidera.  Trabajen en todo, para que se encarrilen en lo de amor a Dios y vida cristiana”.








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